Acercamiento de Brasil a África Subsahariana durante el período Lula (2003-2010)

Cristina Gutiérrez Sanhueza - Magíster en Estudios Internacionales, Universidad de Chile - gutierrezs.cristina@gmail.com

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La política exterior de Brasil durante el gobierno del Presidente Inácio Lula da Silva (2003-2010) se propuso construir una “nueva geografía política y comercial” con el fin de diversificar los espacios de injerencia y los socios extrarregionales. Siguiendo esta directriz, se trabajó de manera significativa en recuperar los lazos políticos con una región que se había silenciado en los gobiernos anteriores y con la cual se mantiene una vinculación histórica: África Subsahariana. Surge entonces la inquietud ¿Cómo se realiza este acercamiento político? ¿Cuáles son los puntos de encuentro que reaniman las relaciones extrarregionales de Brasil?

Son variados los temas que están en la agenda de política exterior en la gestión Lula. Buscando marcar cambios respecto a los gobiernos de la década de los ‘90, se amplía la direccionalidad de la proyección-país, traspasando el énfasis en las relaciones noratlánticas a las relaciones con el hemisferio sur. Lula declara: “la relación Sur-Sur es tan posible como necesaria, el Sur no es un conjunto amorfo de países subdesarrollados y dependientes que nada tienen que ofrecer […] Juntos podemos ser más fuertes y no solo aumentar nuestro comercio, también participar con más fuerza en los foros económicos y políticos en que se discuten las grandes cuestiones de interés de la humanidad, como en la OMC y en la ONU” (Lula, en MRE, 2007, p. 23). En este contexto, se abre camino la aproximación a África Subsahariana, dándole un lugar especial dentro de las iniciativas que concretaría en su mandato.

Este interés se refuerza gracias al ciclo positivo que viven las economías en desarrollo. Y es que Brasil y los países africanos coinciden, casi por primera vez en la historia, en un periodo de próspero crecimiento económico que posibilita la intensificación de relaciones comerciales y de inversión. África, desde la década del 2000 comienza a dar señales de revitalización luego de una década de crisis continuas, disminuyendo el riesgo de adentrarse a sus diferentes nichos de mercado.

Celso Amorim, durante el primer año de gobierno publica en uno de los periódicos más importantes de Brasil -Folha de São Paulo- un artículo titulado “Brasil y el renacimiento africano” en el cual plantea una prometedora relación. El canciller relata dos cuestiones centrales para el acercamiento a África: a) diferentes ministerios de gobierno se involucrarían en la concreción de las relaciones extrarregionales con el continente, y; b) cuenta con el apoyo y entusiasmo del sector privado y de la sociedad civil para cumplir este objetivo. Desde su óptica, este conjunto de agentes sociales podrán avanzar hacia un progreso económico y social de beneficios mutuos. Sintetiza: “los caminos para África se reabren y apuntan a un reencuentro solidario brasileño y africano, en sintonía con la motivación y las aspiraciones de amplios sectores de nuestra sociedad” (Amorim, 2011, p. 218). Esta última idea claramente merece una revisión mucho más acuciosa, pues el tema puede que no tuviese más interés que el del Ejecutivo.

Un acto político que marca profundamente las ansias de reivindicar la política africana, fue la realización del “Foro Brasil-África: Política, Cooperación y Comercio” a fines de mayo del 2003 en la ciudad de Fortaleza al noreste del país. Este foro buscó concertar estrategias de relacionamiento y construir procesos decisorios entre los miembros (Saraiva, 2012). El resultado exitoso de este encuentro empieza a reinventar el llamado el puente sobre el Atlántico . En la misma línea, una iniciativa que debe ser destacada son los encuentros de la Cumbre África- América del Sur (ASA) , la cual reúne a casi todos los países miembros de la Unión Africana y de la Unasur. La Cumbre parte por iniciativa de Lula da Silva y Olusegun Obasanjo , quienes instan a la congregación de ambas regiones para discutir temas económicos y sociales, bajo un espíritu de solidaridad y cooperación estratégica.

En este escenario, Brasil se va mostrando proclive a las alianzas con países en desarrollo y economías emergentes, buscando ser un mediador y líder en la tarea de convergencia de intereses. Muestra de esto fue su capacidad negociadora en materia de reglas agrícolas, en la Quinta Conferencia Ministerial de la OMC en Cancún -realizada en septiembre del 2003- momento en que se constituye el G-20 como un hito de inflexión en la dinámica de las reuniones de la OMC. En Cancún la confluencia con las demandas comerciales africanas, resultó primordial para impulsar la consecución de la agenda de trabajo.

Por lo tanto, África no es un destino al azar, sino que pertenece a un lineamiento pragmático de política exterior, y en él, la ponderación de los costos y beneficios resultan a favor. Existen elementos políticos, y también económicos, que conducen esta relación extrarregional. Se explican así los viajes presidenciales de Lula, pues solo en su primer mandato va cuatro veces al continente, visitando Angola, Mozambique, Namibia, Nigeria, Gana y Sudáfrica, entre otros. Considerando todas las visitas presidenciales de Lula da Silva, África supera en número a Asia, a Oriente Medio, a América del Norte y a América Central. Por medio de las visitas presidenciales, el diálogo se encamina hacia la profundización de las relaciones bilaterales, las cuales tienen su aliciente en la apertura de misiones diplomáticas en África.

La política exterior brasileña entre el 2003-10, se distinguió por desarrollar una acción proactiva respecto a África, pudiéndose subrayar su dedicación en ampliar antiguas iniciativas, fortalecer otras, abrir canales de cooperación e intensificar el comercio interregional. El acercamiento a la región, responde a los objetivos de internacionalización de Brasil y a la búsqueda de lealtades políticas en los foros multilaterales, pues el gobierno de Lula identifica que puede cambiar su posición en la estructura mundial mediante la diversificación de sus relaciones.

Los vínculos interregionales entre América Latina y África Subsahariana han sido bastante escasos pese a la proximidad geográfica. La experiencia de Brasil -con sus matices e interrogantes- sirve de orientación para pensar en reales oportunidades de construir lazos más estrechos en una década caracterizada por el ascenso del Sur.

Bibliografía
• AMORIM, Celso (2011) Discursos, palestras e artigos do Chanceler Celso Amorim: 2003-2010. Volume 1, Departamento de Comunicações e Documentação: Coordenação-Geral de Documentação Diplomática. Brasília: Ministério das Relações Exteriores
• IPEA y BANCO MUNDIAL (2011) Ponte sobre o Atlântico. Brasil e África Subsaariana, parceria Sul-Sul para o crescimento. Brasília: IPEA, BM
• MRE, Ministério das Relações Exteriores (2007) Repertório de política externa: Posições do Brasil. Brasília: Fundação Alexandre de Gusmão
• SARAIVA, José Flavio Sombra (2012) África parceira do Brasil atlântico: relações internacionais do Brasil e da África no inicio do século XXI. Belo Horizonte, Minas Gerais: Fino Traço

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