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Instituto de Estudios Internacionales

Prof. Aceituno explica el impacto político y económico del cambio climático

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El académico de la Facultad de Ciencias Físicas y Matemáticas de la Universidad de Chile, participó en un nuevo Mediodía de Desarrollo, en el IEI.

La variedad climática y sus impactos políticos y sociales, específicamente durante los años 1877 y 1878, fueron los temas que repasó el ex Decano de la Facultad de Ciencias Físicas y Matemáticas de la Universidad de Chile, profesor Patricio Aceituno, en el marco de un nuevo Mediodía de Desarrollo y Cooperación Internacional, organizado por el Instituto de Estudios Internacionales.

Durante su exposición, el profesor Aceituno explicó detalladamente lo que entendemos como Fenómeno del Niño, el cual se define como una corriente oceánica cálida dirigida hacia el sur, que se observa anualmente a lo largo de la costa árida del norte de Perú a partir de una fecha cercana a la Navidad. En algunos años, sin embargo, se producen notables perturbaciones oceánicas y atmosféricas en esta región durante el otoño austral, que se caracterizan por una temperatura anormalmente alta en la superficie del mar y la ocurrencia de intensas precipitaciones. Estas anomalías fueron inicialmente explicadas como el resultado de una corriente de El Niño excepcionalmente intensa.

Como resultado de estas anomalías se producen importantes alteraciones en el ecosistema costero, lo cual sumado a las perturbaciones climáticas mencionadas, configura una condición de catástrofe que afecta gravemente la economía regional.

Sobre el período especialmente estudiado (1877-1878), el académico destacó que a a mediados del ’77 se registra un incremento en la temperatura del mar en el Pacífico Ecuatorial Central, que finalmente el año ’78 supera en 3 grados el promedio normal.

“El impacto que el alza en la temperatura del mar provoca en Sudamérica gatilla sequías en el altiplano, lluvias en Chile central y en el Paraná, así como grandes sequías en el norte de Brasil. En el caso concreto de nuestro país, luego de diez años secos, el 77 la lluvia se dispara a más de 600 milímetros, generando grandes inundaciones producto de la salida del Río Mapocho. El Niño también provoca terribles inundaciones en zonas extremadamente bajas de Brasil, se inunda la ribera del Paraná”, comenta Aceituno.

Esta situación contrasta con las sequías registradas en el Noreste de Brasil, lo que a su vez provocó un cambio en la economía local, tras el colapso de la ganadería y el cultivo del algodón. A ello se sumó el consecuente flujo migratorio hacia el sur, lo que finalmente fortalece la industria del café y el caucho.

“Pero esta sequía también gatilla hambruna y el surgimiento de pestes, con un saldo de 500.000 muertos, equivalentes al 5% de la población de Brasil de aquellos años”, agrega el académico de la FCFM.

El profesor Aceituno también recuerda que el año 1877 tanto Bolivia como Perú registraron un fuerte déficit pluviométrico, el que persistió el año ‘78, lo que en el caso concreto de Bolivia, redujo en un 50% la cosecha de trigo y maíz.

“Esta zona era conocida como el ‘granero’ del Altiplano, y de pronto debió enfrentar una sequía enorme que provocó epidemias y un alza del 30% en la tasa de mortalidad de la población indígena de Cochabamba. Esto activó, al igual que en Brasil, un fuerte movimiento migratorio del campesinado hacia el Amazonas”, recuerda.

Asimismo, comenta que la seria situación económica que todo este fenómeno climático gatilló, obligó al gobierno boliviano a decretar, el año ’78, un aumento del impuesto a la exportación de salitre, explotado por empresas privadas.

“Chile rechaza el impuesto y se toma Antofagasta para proteger sus intereses económicos en la industria salitrera. Este es el trasfondo del conflicto que finalmente desatará la Guerra del Pacífico”, comenta el profesor Aceituno.

A modo de conclusión, el académico de la Universidad de Chile destaca la fuerte relación que existe entre la variedad climática y los procesos económicos y políticos. Asimismo, ratifica que los modelos de medición actualmente existentes, indican que la temperatura del mar debiera seguir creciendo, por lo que los países deben adaptarse a esta realidad y prever sus consecuencias.

IEI

Viernes 5 de octubre de 2018

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