México y Centroamérica bajo la misma cara de la migración

“Lo que nos duele en el norte, lo podemos evitar en el sur”, Leticia Benifaz Alfonzo, ex directora de Derechos Humanos de la Suprema Corte de Justicia de la Nación (SCJN).

México y Estados Unidos comparten una frontera de 3200 kms. Entre ambos países hay una historia compleja de altos y bajos, la migración es parte de esta. A través del siglo XX hubo flujos migratorios y políticas que ayudaron a regularlos, ejemplo de ello es el Programa Bracero (1942-1964) y la Ley de Reforma y Control de Inmigración (IRCA) de 1986.

Las razones de la migración son muchas, entre las que están salir de la pobreza, desempleo, violencia sufrida en el país de origen y pocas oportunidades. De acuerdo con el Instituto de los Mexicanos en el Exterior con información del 2017, hay 36 millones de mexicanos viviendo en la Unión Americana. De la primera generación de mexicanos, nacidos en México y que migraron, corresponden 11,517,475 y la mayoría nacidos en Estados Unidos que son parte de la segunda y tercera generación con 24, 738, 214.

En los últimos años la comunidad mexicana radicada en Estados Unidos ha sido víctimas de ataques comenzando por el presidente Donald Trump, que desde su aparición por Twitter no ha dejado de tener a México como su blanco favorito sin un razonamiento de lo importante que es para su país. En su campaña presidencial en 2016 prometió construir un muro entre ambos países para detener la inmigración ilegal, idea que lo llevó a un cierre de gobierno con tal de conseguir fondos para el mismo. Cabe destacar que es el más largo en la historia de su país.

Lo preocupante es que esos ataques han dado pie a agresiones físicas contra los mexicanos. En 2016, en Tayllosville, Utah, un mexicano fue agredido por su vecino que le gritó “Fucking Mexican”, en 2018 hubo otro caso de agresión en Los Angeles, California, Rodolfo Rodríguez de 91 años fue golpeado por cinco personas con un ladrillo en la cara. Los consulados de México también han sido atacados, el consulado en Phoenix, Arizona recibió un mensaje odio.

El peor de estos ataques se dio el día 3 de agosto del presente año en el El Paso, Texas, donde 22 personas perdieron la vida, entre ellas 19 de origen latino de los cuales 8 eran de nacionalidad mexicana. Este ataque terrorista es el más grande contra la comunidad hispana, el perpetrador Patick Crusius de 21 años lo hizo en esa ciudad porque cerca del 80% de la población es de origen hispano. Para Alfredo Corchado, corresponsal del Dallas Morning News en la frontera, esta ciudad es un estilo de vida, un pensamiento, donde mexicanos y estadounidenses conviven pacíficamente, donde una playera lleva la frase: “Dos Naciones. Un latido”.

Todas estas acciones vienen desde una falta de entendimiento de la importancia de los mexicanos en Estados Unidos. Según la organización Partnership for a New American Economy, sin los mexicanos el sector agrícola no sería el mismo ya que más del 30% de los trabajadores son nacidos en México o tienen ascendencia mexicana, los sectores que le siguen son el constructor con 19.5% y la hotelería y recreación. El mismo reporte señala que 1,2 millones son emprendedores en industrias como la constructora, de servicios profesionales (que requieren una educación superior) y de servicios generales (talleres de reparación de automóviles, lavanderías y funerarias etc..). Además, el Reporte de Economía Multicultural del Centro Selig de la Universidad de Georgia (2018) menciona que el poder adquisitivo de los mexicanos es de $881,000 millones de dólares, lo que representa el 57% del total de la población hispana que es de $1.5 billones.

Ahora los mexicanos son parte importante de la economía estadounidense, agredir los mexicanos es un acto de intolerancia e ignorancia que se debe combatir con información y con campañas de concientización que ayuden a entender las razones del por qué la gente migra.  Sin embargo, esa labor también debe ponerse en marcha en México. A finales del 2019, las caravanas provenientes de Centroamérica también han recibido ataques racistas de mexicanos mostrando un desentendimiento a estos procesos sociales.

Centroamérica-México

En México ha cambiado la dinámica migratoria, en el pasado era considerado un país de tránsito y ahora ha cobrado protagonismo como país destino a consecuencia de la rigurosidad en materia de políticas migratorias del Gobierno de Donald Trump lo que ha repercutido en un aumento en la xenofobia hacia los migrantes provenientes del Triángulo Norte (Guatemala, El Salvador, Honduras).

En noviembre de 2018 después de la llegada de los éxodos centroamericanas, el alcalde de Tijuana Juan Manuel Gastélum acusó a los centroamericanos de alterar el orden y consumir drogas en la calle además mencionó que el trato correcto para las personas que infrinjan la ley es recibir una sanción por lo que los derechos humanos son únicamente para los humanos derechos que respetan la ley; cuando es bien sabido que los derechos humanos son inherentes sin distinción e inalienables y sin olvidar que en México desde 2007, contar con una situación irregular migratoria dejó de ser un delito para convertirse en una falta administrativa. Lo más lamentable de este discurso de odio es que fue apoyado por más mexicanos a través de redes sociales, hecho similar al del Presidente Donald Trump en 2015 al llamar a los inmigrantes mexicanos violadores y criminales.

De acuerdo con una encuesta de El Financiero realizada en 2019 el 63% de los mexicanos estaría a favor de cerrar la frontera sur, en ciudades fronterizas con gran flujo como Tenosique y Tapachula, además, gran parte de ellos externó inconformidad hacia la decisión del ejecutivo sobre la estancia prolongada en el norte de México de las y los migrantes centroamericanos mientras se resuelven sus peticiones de asilo en Estados Unidos y con la decisión de convertir a México en un Tercer País Seguro porque eso obligaría a miles de centroamericanos a permanecer y pedir asilo en primera instancia en México.

Entre las causas sobre el aumento de la xenofobia encontramos: el bajo crecimiento económico estrechamente relacionado a la falsa idea en la que el Gobierno mexicano destina muchos fondos para proteger y mantener a los las personas migrantes provenientes del Triángulo Norte lo que causa molestia debido al imaginario de los mexicanos en donde existen necesidades prioritarias.

El desempleo en México es otra razón por la que parte de la población considera a los centroamericanos como competencia, cuando en realidad ellos aceptan trabajos mal remunerados y carentes de seguridad social  como lo es el sector agropecuario y el de servicios, con mayor presencia en el trabajo doméstico.

Por último pero no menos importante la aporofobia, es decir el rechazo a las personas sin recursos económicos o grupos marginados, en muchas ocasiones esta condición es característica de migrantes centroamericanos quienes poseen niveles socioeconómicos y educativos bajos.

Teniendo como resultado un aumento de acciones hostiles hacia las personas migrantes, incrementando las dificultades que encuentran. De acuerdo al Consejo Nacional para Prevenir la Discriminación (Conapred), entre 2012 a junio de 2018 se registraron 48 expedientes como presuntos actos de discriminación relacionados con migrantes y más de la mitad era atribuidos a personas del sector público en donde se vulneraron el derecho al trato digno, derecho a la igualdad de oportunidades y el derecho al trabajo.

Sensibilizar y educar a la población es responsabilidad del gobierno y esta resulta ser una labor imprescindible para combatir el racismo y la xenofobia pero en nuestro país se ha demostrado que incluso el sector público no está sensibilizado.

Pese al notable esfuerzo de asociaciones civiles y albergues por proveer alojamiento, comida; ofrecer acompañamiento y representación legal; atención psicológica y sobre todo capacitar al sector público que trabaja de forma directa con las personas migrantes y contribuir a la eliminación de prejuicios hacia este grupo vulnerable al hacer un llamado en busca de respeto e igualdad de oportunidades hacia los y las migrantes centroamericanas. Ese rechazo hacia los centroamericanos es ese mismo que ocurre en Estados Unidos hacia los migrantes mexicanos ese del que tanto nos quejamos. Esta realidad compartida en la que migrar no ha sido una opción, ha sido una necesidad como única respuesta para sobrevivir.

 

Erick Lucio López Ávila y Su Sen Sofía Espinosa Méndez (egresados de Relaciones Internacionales en la Facultad de Estudios Superiores Aragón - UNAM)

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