La Unión Europea recibe el Premio Nóbel de la Paz

Por Ana María Moure - amoure@derecho.uchile.cl

La Unión Europea (UE) ha sido distinguida con el Premio Nobel de la Paz. Este galardón se otorga desde el año 1901 a personas e instituciones, que han trabajado en favor de la fraternidad entre las naciones, o contribuido a la abolición, reducción o desarme de ejércitos y a la celebración y promoción de procesos de paz.

La UE es la institución número 24 que ha recibido este reconocimiento, el que se le ha otorgado destacando su aporte al mantenimiento de la paz. Varios líderes políticos han coincidido en afirmar que este actor global se construyó sobre las cenizas de dos guerras mundiales, fundando una identidad propia vinculada a su vez a los procesos de regionalización multilateral.

El desarrollo del proceso de integración europea, ha sido enfocado desde sus inicios en la perspectiva de la promoción de una colaboración funcional entre los Estados, previniendo de manera activa los conflictos bélicos, comprometidos en tareas comunes respecto de diversas áreas de cooperación, así como en la solución de sus controversias por medios pacíficos. Los principios comunes están recogidos en sus Tratados constitutivos.

Se debe tener en cuenta que el protagonismo de la UE en una nueva estructura del orden internacional, se presenta relacionado históricamente con los orígenes de los tratados de Paz de Westfalia, firmados el 24 de octubre de 1648 en Alemania. Uno de los máximos logros destacados por el Comité Nobel Noruego, fue la reconciliación franco-alemana que puso fin a siglos de conflictos bélicos, y se expresa en la conversión de ambos Estados en aliados e impulsores de este proceso durable de integración.

En efecto, el desarrollo de los propósitos colectivos para alcanzar beneficios comunes que garanticen una prosperidad no sólo económica, sino también política y social, hicieron indiscutible que el objetivo siguiera centrado en la creación de instancias permanentes de diálogo e intercambio de oportunidades. Éstas deberían permitir la consolidación del rol internacional de la UE en materia de paz, estabilidad y desarrollo, fortaleciendo igualmente la cohesión social, el diálogo y la integración regional.

Así ha quedado de manifiesto en la celebración de cada una de las cumbres de Jefes de Estado y de Gobierno de la UE y los países América Latina y el Caribe, que a partir de1999hasta la más reciente celebrada en Madrid el 18 de mayo de 2010, han adoptado una seriede compromisos birregionales. En estas instancias, los Estados participantes se han comprometido a promover la paz y la seguridad, la libertad, la democracia, el estado de derecho, los derechos humanos y la prosperidad, considerando el marco del Sistema de las Naciones Unidas, preocupándose de su representatividad, transparencia y eficacia.

A estos efectos, ambas regiones comparten un acervo cultural común inspirado en los valores de paz y progreso, además del respeto al derecho internacional, base de su política exterior y de seguridad común. Esto también se refuerza en los Acuerdos de Asociación, los cuales a través del diálogo político, ponen de manifiesto su influencia mutua en el plano internacional. En el interés de profundizar los contenidos de esta Asociación Estratégica, se celebrará en Santiago de Chile, los días 26 y 27 de enero de 2013, la I Cumbre entre países de América Latina y El Caribe (CELAC) y de la Unión Europea (UE).

El Tratado de Lisboa en su artículo 3 establece expresamente que la UE tiene entre sus fines prioritarios promover y contribuir a la paz, la seguridad y el desarrollo sostenible, además del respeto mutuo entre sus pueblos, garantizando el comercio justo, la erradicación de la pobreza y la protección de los derechos humanos, especialmente los derechos del niño así como el respeto a los principios de la Carta de las Naciones Unidas.

En esta suerte de interregionalismo abierto, la distribución del poderreconoce los principios de la prohibición del uso de la fuerza unilateral, y el establecimiento de mecanismos institucionalizados de coerción legítima. Éstas últimas constituyen excepciones a las reglas de prohibición del uso de la fuerza.

En relación a la contribución de la UE a la gobernanza mundial, la Comisión Europea ha indicado que los objetivos de paz, crecimiento, empleo y justicia social deben ser promovidos no sólo a nivel europeo sino a nivel mundial. A esto ha contribuido durante más de 50 años, el proceso de integración europea, transformando a Europa en una región de paz, estabilidad y prosperidad para sus pueblos.

Sin embargo, el Premio no ha estado exento de críticas de quienes estiman que existe una deteriorada paz social, a causa de la grave crisis económica y financiera que se vive en en Europa. Esta crisis también afecta el sentimiento de pertenencia y la identidad europea de sus ciudadanos.

Por otra parte, tampoco la Política Exterior y de Seguridad Común (PESC) impulsada por el Consejo Europeo ha sido siempre uniforme, y no responde necesariamente a posiciones comunes, por ejemplo en el ámbito de las cooperaciones reforzadas instauradas a partir del Tratado de Niza. Estas, por ejemplo, no pueden referirse a asuntos que tengan implicaciones militares o de defensa.

Al mismo tiempo, existe una brecha entre los principios europeos, su marco normativo institucional y la realidad que se vive en el continente. Esto se ha visto reflejado en el contexto del genocidio experimentado en el contexto del conflicto armado en el territorio de la antigua Yugoeslavia, cuyos hechos no pudieron ser impedidos por la UE durante la década de los años 90. Otros sucesos, tales como la muerte de inmigrantes africanos en el Mar Mediterráneo, el alto nivel de desempleo y el papel de la banca en las crisis financieras transnacionales, contrastan con la situación de los derechos sociales y económicos que las poblaciones estiman son sus derechos adquiridos. Estos son todos ejemplos que deben advertir que este Premio no debería ser considerado como una ratificación de su statu quo, sino un apoyo a este bloque de integración, en medio de su peor crisis económica. En definitiva, la preservación y afirmación del principio democrático en que se apoya y se sustenta la UE, se basa en los derechos, libertades y principios de igualdad, solidaridad y justicia, contenidos en la Carta de Derechos Fundamentales y este soporte institucional es fundamental para entender el proceso europeo.

El pueblo (demos)europeo sigue alejado de la toma de decisiones de la UE, y las competencias de sus instituciones sobre múltiples ámbitos materiales, parecen no ser controladas por sus ciudadanos. La solución al déficit democrático es un desafío que sigue pendiente, afectando sobre todo a la sociedad civil europea, ya que para que se puedan legitimar los actos de soberanía de la UE, esta debe ser más transparente y servir efectivamente para el bienestar de sus ciudadanos.

Por ello, este premio debe ser visto en el marco del debate que se ha reabierto acerca de la necesidad de refundar el proyecto de la UE sobre nuevos cimientos, que logre evitar los efectos negativos de la globalización económica. Debe recordarse que la UE fue creada precisamente para garantizar la paz, y por lo tanto sus objetivos e ideales iniciales, de acuerdo a los planes de Jean Monnet y Robert Schuman, se caracterizaron por la búsqueda de la paz y de dar una verdadera oportunidad a la paz, comenzando por Europa. Este continentes sería reconstruido en base a una solidaridad de hecho que promoviese el establecimiento de bases comunes de desarrollo económico y la elevación de vida de sus pueblos, así como la democratización y la pacificación de las relaciones entre los Estados, en el marco deprogresivas acciones a favor de la paz. Estos sí han sido sus grandes logros históricos.

 

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