Sobre la adhesión de Croacia a la Unión Europea

Europa sigue avanzando: un nuevo Estado se suma a su estructura supranacional

Patricio Degiorgis. Director de la Cátedra de la Unión Europea de la Universidad de Ciencias Empresariales y Sociales (UCES), de Buenos Aires, y Miembro del Comité de Asuntos Europeos del Consejo Argentino para las Relaciones Internacionales (CARI). degior@ciudad.com.ar

Desde el pasado 1º de julio, con la adhesión formal de la República de Croacia, la Unión Europea cuenta con un nuevo Estado en su seno, alcanzando la suma de 28 miembros. Este hecho, de enorme trascendencia político-institucional, ha constituido la séptima ampliación de la estructura supranacional, dando cuenta de la notable vitalidad del proceso de integración europeo. Y es que más allá de los desánimos propios de la crisis económico-financiera por la que atraviesan varios de sus Estados, los objetivos fijados para esta construcción comunitaria a mediados de los '50, continúan con su misma fuerza y vigencia, habiendo sido alcanzados y ampliados a lo largo de estos sesenta años de trabajo mancomunado.

La Unión Europea se fundamenta sobre la libertad, la democracia, la igualdad, el Estado de Derecho, y el respeto por los Derechos Humanos y la dignidad de las personas. Teniendo como finalidad la promoción de la paz, de sus valores y del bienestar de sus pueblos, garantiza hoy un espacio de libertad, seguridad y justicia sin fronteras interiores, para más de 500 millones de habitantes. Constituye una instancia superadora del Estado nación, que sin necesidad de suplantarlo, ha ido creando una ciudadanía común complementaria, tendiente a una unión cada vez más estrecha entre los pueblos de Europa. Por todo ello, este proceso de notable éxito, ha permitido -más allá de las críticas que enfrente en la actualidad-, el mayor período de paz y estabilidad que se registre en la historia de la región.

La adhesión de este país balcánico, en donde aún resuenan los ecos de la guerra fratricida que siguió a la disolución de la ex Yugoslavia, viene a reafirmar la decisión de la enorme mayoría de los pueblos de Europa de vivir en paz, en democracia y en libertad, sumado ciertamente al atractivo que ofrece un mercado común ampliado, sin fronteras interiores, con libre circulación de mercancías, trabajadores, servicios y capital, y una moneda común.

Luego de Eslovenia, Croacia se ha constituido como la segunda ex república yugoslava en adherir a la Unión. El camino hacia ese objetivo no fue por cierto sencillo, demandando más 10 años de arduas negociaciones entre Zagreb y Bruselas, condicionadas siempre al respeto por parte del país balcánico a su cooperación con el Tribunal Penal Internacional para la ex Yugoslavia (TPIY). Sin embargo, ningún proceso de adhesión ha resultado sencillo, y mucho menos rápido, al deber seguir una serie de requisitos formales y sustanciales, mucho de los cuales aparecen especificados en los propios Tratados originarios.

En esta línea, todo Estado europeo que respete los principios sobre los que se apoya la Unión, puede solicitar su adhesión a la misma, debiendo presentar formalmente dicho requerimiento al Consejo. Una vez verificado que el candidato cumple con los criterios de elegibilidad acordados por el Consejo Europeo, debe entonces obtener el visto bueno tanto de la Comisión como del Parlamento Europeo; y alcanzado todo esto desde el plano supranacional, procederse a la ratificación por parte de todos los Estados miembros, tanto de las condiciones de admisión como de las modificaciones a los Tratados que la adhesión en cuestión necesariamente genera. De esta forma, el rechazo de un sólo Estado miembro a la incorporación de uno nuevo a la Unión, imposibilita materializar cualquier ampliación de la misma.

En la actualidad la Unión Europea mantiene negociaciones -si bien de diversa intensidad- tanto con Islandia como con Turquía, la Antigua República Yugoslava de Macedonia, Albania, Bosnia-Herzegovina, Montenegro, Serbia y Kosovo. Pero aunque la Unión haya otorgado a un Estado el status de país candidato, eso no significa que el largo proceso de negociación con vistas a una adhesión formal haya sido abierto formalmente. Estas negociaciones de adhesión constituyen la esencia del proceso de ampliación, y son en ellas donde se examinan la adopción, la ejecución y la aplicación del acervo comunitario por parte del Estado candidato. Tienen por objeto ayudar a los mismos a prepararse para poder hacer frente a las obligaciones que implica su pertenencia a la Unión, y se desarrollan en el marco de conferencias intergubernamentales bilaterales, tomando en cuenta la situación y las características específicas del Estado en cuestión. Las mismas se dividen en Capítulos, que son cerrados una vez que el candidato logra cumplir con todos los criterios de referencia adoptado por el Consejo.

Croacia había presentado su petición formal de adhesión en febrero de 2002, aprobándole el Consejo Europeo el status de país candidato recién en junio de 2004. Sin embargo, la apertura de negociaciones se inició al año siguiente, y el primer Capítulo abierto -correspondiente al de Ciencia y Tecnología- comenzó a debatirse a mediados de 2006. A éste le siguieron 34 Capítulos más, que debieron negociarse uno por uno, para finalmente cerrarse el proceso el 30 de junio de 2011, una vez alcanzados los acuerdos en aquellos dos que mayores dificultades habían generado (el Reforma Judicial y Derechos Fundamentales, y el de Política de la Competencia).

Así, el 5 de noviembre de 2011, el Consejo aprobó por unanimidad la Decisión sobre la Admisión de la República de Croacia a la Unión -previo dictamen de la Comisión y Resolución Legislativa del Parlamento Europeo-, firmándose solemnemente el Tratado de Adhesión el 9 de noviembre de 2009 en Bruselas.

A partir de allí, el mismo debió ser ratificado por todas las partes, esto es, por los 27 Estados miembros de la Unión y por Croacia. El gobierno de Zagreb decidió someter a referéndum popular la trascendental decisión, y el 22 de enero de 2012, el 66% de los croatas que acudieron a las urnas, expresaron su acuerdo al ingreso del país al club comunitario. Mientras tanto, y a fin de evitar eventuales desviaciones en las reformas internas pactadas durante el período comprendido entre la conclusión de las negociaciones y la efectiva incorporación a la Unión, la Comisión puso en marcha un mecanismo de seguimiento de aquéllas, con marcadores precisos de supervisión de cumplimiento. De esta forma, este proceso de adhesión se convirtió en el más largo y estricto de los siete que tuvieron lugar en la historia de la construcción comunitaria.

Finalmente, el pasado 1º de julio, la República de Croacia adhirió formalmente a la Unión Europea, alzándose como su Estado miembro número 28. A partir de esa fecha, el país balcánico cuenta con 1 nacional en la Comisión; 7 votos en el seno del Consejo -al igual que Dinamarca, Eslovaquia, Finlandia, Irlanda y Lituania, a fin de poder alcanzar los al menos 260 necesarios para la aprobación de los actos normativos sujetos al régimen de la mayoría cualificada-; 12 diputados en el Parlamento Europeo -que ya habían sido elegidos en forma libre y directa en abril de 2013-; 1 Juez en el Tribunal de Justicia de la Unión Europea; y 1 miembro en el Tribunal de Cuentas. De igual forma, su Jefe de Gobierno puede participar de los Consejos Europeos con voz y voto, y el Gobernador del Banco Nacional de Croacia sentarse en el Consejo General del Banco Central Europeo, hasta tanto su país pueda acceder al euro.

Así pues, el proceso de integración europeo sigue avanzando, y los objetivos y principios enunciados aquel 9 de mayo de 1950 en la Declaración Schuman, continúan teniendo la misma vigencia que hace 63 años, ya que los logros alcanzados -y entre ellos, la paz en primer lugar- sólo pueden seguir salvaguardándose mediante esfuerzos creadores equiparables a los peligros que los acechan.

 

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