Negociaciones del Acuerdo Trans-Pacific-Partnership

Rodrigo Cuevas. Instituto de Estudios Internacionales. rodrigocuevas@uchile.cl

El Trans-Pacific Partnership (TPP) es un proceso negociador que oficialmente involucra a 11 países (Australia, Brunei Darussalam, Canadá, Chile, Estados Unidos, Malasia, México, Nueva Zelanda, Perú, Singapur y Vietnam), a los cuales probablemente se unirán Japón y Corea del Sur , siendo el primero el que más que ha avanzado en su proceso de ingreso . Esta negociación ha generado importantes expectativas, al ser considerada una de las más importantes de los últimos años.

Una primera característica del TPP es que sería un Acuerdo del Siglo XXI, que incluiría áreas no cubiertas en este tipo de negociaciones como bienes finales e intermedios, una mayor profundidad en comercio de servicios, inversiones, propiedad intelectual, entre otras materias, con el consiguiente potencial de ser un nuevo modelo de Acuerdos Comerciales Regionales (ACR). Una segunda característica, es que si bien oficialmente se trata de 12 países negociando, el carácter de la misma y sobre todo, el tipo de acuerdo al que se aspira sería en realidad uno de EE.UU. con 11 países.

Pese a ser un acuerdo sobre el que se ha escrito bastante , el hecho de ser un proceso en curso tiene la dificultad que el análisis se construye sobre escenarios hipotéticos. A esta dificultad, se añade que es un caso sobre el cual no abunda la información oficial, salvo la proporcionada por los gobiernos respectivos, medios periodísticos, como columnas publicadas por ex negociadores, tanto de éste como de anteriores acuerdos .

Las negociaciones del TPP se insertan dentro de un contexto en el cual los ACRs se han incrementado notablemente desde 1990 y donde en paralelo se experimenta un estancamiento en las negociaciones multilaterales en el marco de la Ronda de Doha. Si bien las negociaciones del TPP comenzaron como un proceso de ampliación del Trans-Pacific Strategic Economic Partnership (P-4), vigente desde 2006 entre Brunei Darussalam, Chile, Nueva Zelanda y Singapur, la dinámica que generó la posible incorporación de EE.UU. derivó hacia un acuerdo distinto, teniendo como primer efecto la incorporación paulatina de los restantes integrantes.

Junto con el atractivo que generó la incorporación estadounidense, especialmente para países que no tienen un ACR y buscan un acceso preferencial a ese mercado , otros argumentos favorables serían la posibilidad de tener un Acuerdo del Siglo XXI y avanzar hacia la creación de un área de libre comercio en el Foro Económico del Asia-Pacífico (APEC). A la fecha, se han realizado 18 rondas negociadoras, las que comenzaron en marzo de 2010 en Melbourne, siendo la última la realizada en Kota Kinabalu, Malasia, a mediados de julio.

No obstante, más que lo informado oficialmente en el marco de estos encuentros, los principales rasgos de lo que sería el TPP aparecen por otras vías, principalmente en la Cumbre de Líderes de APEC 2011, donde se detallaron cinco grandes lineamientos , los que se sintetizarían de la siguiente manera:

a) Acceso a mercados.
b) El carácter convergente del acuerdo respecto a los existentes previamente.
c) La búsqueda de la coherencia regulatoria.
d) Nuevos desafíos del comercio.
e) La flexibilidad del mismo.

No obstante, sin menospreciar los intereses de los restantes países, la presencia de EE.UU. marca el tipo de acuerdo en marcha, debido básicamente a su poder de negociación. La diferencia entre ese país y el resto de las partes es muy significativa. En el actual escenario, con 11 países, EE.UU. representa por sí solo el 73% del PIB conjunto, y si bien con el hipotético ingreso de Japón y Corea del Sur esta proporción disminuye a un 54%, en ambos casos es más que la suma del resto de las contrapartes.

Ello hace inevitable pensar que los intereses estadounidenses se verían mayormente representados. En consecuencia, los principales énfasis que se buscaría promover serían cambios regulatorios en terceros países (ej: mayor protección de inversiones o menor control de capitales), compromisos más estrictos que los existentes en la OMC o en ACR previos, especialmente en propiedad intelectual (PI) y la inclusión de temáticas como el medio ambiente y aspectos laborales. En el caso de la PI es quizá uno de los de mayor complejidad en las negociaciones, donde se buscaría incrementar los niveles de protección a los derechos de autor y a las patentes industriales (especialmente en la industria farmacéutica). La dificultad radica en que implicaría efectos en aspectos sensibles, como por ejemplo las políticas de salud de cada uno de los países o la regulación de contenidos en Internet, e incluso llevaría a revisar aspectos ya negociados, como el ACR entre EE.UU. y Chile.

En el caso de aquellos aspectos que no buscaría propiciar, estarían grandes concesiones en materia agrícola, lo que traería dificultades para el interés de importantes exportadores como Nueva Zelanda, además de la mantención de políticas como el antidumping y el acceso a mercados que ya concedido en acuerdos previos.

En paralelo a objetivos de tipo comercial, hay un interés político de parte de los EE.UU.. En ese sentido, para Capling y Ravenhill, las negociaciones se orientan en función de intereses relacionados con materias de seguridad nacional, proceso que ellos denominan la securitización de la política comercial estadounidense . Además, de manera paralela se llevan a cabo las negociaciones del Regional Comprehensive Economic Partnership (ASEAN+6), iniciativa de las naciones de la Asociación de Naciones del Sudeste Asiático (ASEAN) junto a otras seis , entre las que no se incluye a EE.UU. pero sí a China . Pese a que ambas buscarían la creación de un área de libre comercio en APEC, el TPP responde más a los contenidos de un ACR negociado por EE.UU. con un tercer país.

Al mismo tiempo, los países negociadores y Japón, llevan paralelamente a cabo conversaciones en 28 posibles ACR's, incluyendo a países que son parte de las negociaciones iniciadas en marzo de 2010. Así, muestran que no han descartado en absoluto la vía bilateral, siendo Canadá y Japón los miembros más activos en el uso de este camino, seguidos de Australia, Singapur y México. Incluso Vietnam, que tiene una menor cantidad de ACR tiene firmó en este período uno con Chile.

El TPP se presenta entonces, como un proceso de negociación muy ambicioso en sus objetivos, tanto por la cobertura geográfica de los países partes (de tres continentes), que presentan disparidad en sus respectivos niveles de desarrollo, como especialmente porque pretenden alcanzar una importante profundidad en sus compromisos. Si a éstas características se le agrega la meta de concluir las negociaciones para octubre de 2013, en la Cumbre APEC a realizarse en Bali, Indonesia, el resultado es un escenario donde las perspectivas de éxito de las mismas deben, al menos, ser matizadas. Incluso, de concluir aquéllas exitosamente faltaría el proceso de aprobación legislativa en cada uno de los respectivos países, el que podría ser bastante lento, especialmente en el caso de EE.UU.

 

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